Blog de Nacho Moreno


miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿Qué entendemos por globalización?...



…¿Todos los contenidos pueden o deben abordarse integran­do diferentes áreas? ¿Hay contenidos que normalmente no se trabajan de forma integrada?, ¿cuáles?, ¿por qué?

Todas éstas son preguntas que aluden a la organización y se­cuencia de contenidos. Sería deseable que fuesen debatidas du­rante el proceso de elaboración o revisión de las concreciones de los currículos, puesto que su respuesta atañe al conjunto del equi­po educativo e imprime al centro un estilo propio y, en cualquier caso, deben abordarse al elaborar la Programación del ciclo.

Parece oportuno que, en el marco de la organización y se­cuencia de los contenidos, se debata en los claustros y en los equipos de ciclo sobre qué se entiende por globalización. La globalización ha resultado ser como un paraguas a cuyo abrigo se han cobijado prácticas a veces discutibles y cuando menos varia­das. Conviene compartir siempre en los equipos significados equivalentes para distintas palabras y, en este sentido, la globali­zación es sin duda un término que requiere clarificarse.

El tratamiento globalizador no debería asociarse a una forma concreta de organizar los contenidos, llámese ésta unida­des didácticas, problemas, proyectos de trabajo, centros de inte­rés o cualquiera de las múltiples denominaciones que suelen utilizarse. El tratamiento globalizador hace referencia a la organi­zación de secuencias didácticas que favorezcan la construcción del conocimiento por parte del alumnado.

En este sentido, globalizar supone que la persona que apren­de incorpora los nuevos aprendizajes a su estructura cognitiva, enriqueciendo y diversificando sus esquemas de conocimiento. De este modo, se intenta conseguir que lo aprendido pueda ser utilizado en contextos diferentes a aquellos en que se produjo el aprendizaje. La globalización la realiza pues cada persona al aprender y le corresponde al docente organizar los aprendizajes para que esta globalización pueda producirse. (M.E.C., Proyecto Curricular. Materiales para la Reforma, 1992)

Por ello, no se trata simplemente de trabajar interdisciplinar­mente o de forma global los contenidos de las diferentes áreas, sino de organizarlos y presentarlos de manera que se ayude a los niños y a las niñas a establecer conexiones entre sus conocimien­tos previos y los nuevos aprendizajes, así como entre conocimien­tos procedentes de áreas diversas. Para ello, es preciso que los integren como consecuencia de que sean necesarios para dar res­puesta a un determinado problema. Desde este punto de vista, la mayor parte de las unidades didácticas deberían integrar actitudes, procedimientos y conceptos de varias áreas, porque los pro­blemas o situaciones reales, para ser comprendidos requieren la interrelación de contenidos relacionados con diversas áreas de conocimiento.

Este tipo de enfoque supone una organización de los conteni­dos en la que se opta por una manera de presentarlos que favore­ce el aprendizaje significativo, sin necesidad de someterse a una rígida estructuración en torno a las áreas. La lógica de las discipli­nas es un referente fundamental para el profesorado, pero en nin­gún caso puede suponer un corsé que impida adoptar formas de organización de los contenidos más adecuadas para el desarrollo del alumnado de Educación Infantil.

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