Las competencias, por su propia naturaleza, están estrechamente ligadas al curso de la vida y de la experiencia, por lo que no pueden exigirse en un nivel inicial. Se adquieren y mejoran a lo largo de las diferentes etapas educativas en un proceso que ha de ser secuenciado.
Deben ser contempladas no sólo en el currículo formal, sino también en las distintas situaciones a las que se enfrenta el alumnado en el día a día, tanto en la escuela, como en la familia y en su ámbito social más cercano.
Dado el carácter global de la etapa infantil, no se puede establecer una relación directa y unívoca entre cada una de las áreas y las competencias, ya que:
o Una competencia básica se alcanza a partir de las aportaciones de distintas áreas.
o Cada una de las áreas contribuye, a su vez, a la adquisición de distintas competencias.
Las competencias orientan y determinan todos los elementos del currículo, por lo que hay que tenerlas en cuenta:
o Al formular los objetivos ha de contemplarse su relación con las competencias básicas, siempre considerando que éstas tienen un carácter más general ya que una misma competencia se relaciona o puede estar relacionada con distintos objetivos.
o Al establecer los contenidos, puesto que estos se determinan en función de los objetivos y de las competencias cuya adquisición facilitan.
o Al concretar la metodología en la programación de aula, a través del diseño de actividades y sugerencias didácticas próximo al de “situaciones-problema”, contemplando a su vez los diferentes ritmos de maduración, las características, necesidades e intereses individuales y el estilo de cognitivo propio de cada niño y niña.
o Al determinar los criterios de evaluación teniendo en cuenta los indicadores de evaluación de competencias para educación infantil.
Las competencias básicas promueven el desarrollo de capacidades más que la asimilación de contenidos.
Tienen en cuenta el carácter aplicativo de los aprendizajes para la resolución de los problemas que se puedan plantear en cualquier situación.
Se fundamentan en su carácter dinámico ya que se desarrollan de manera progresiva y en situaciones e instituciones formativas diferentes.
Tienen un carácter interdisciplinar y transversal, integrando aprendizajes procedentes de diversas áreas y disciplinas académicas.
Son punto de encuentro entre calidad y equidad ya que intentan garantizar una educación que sirva de base común a todos los alumnos y alumnas, que dé una respuesta adecuada a las necesidades reales de la época en la que vivimos.
Pretenden el desarrollo integral del niño, es decir, de sus capacidades intelectuales, de integración y relación social, afectiva y emocional. (TEJADA CUESTA, 2009)
No hay comentarios:
Publicar un comentario