Cuando se habla de organizar los contenidos se alude a la manera de relacionarlos, seleccionarlos y dotarlos de una estructura que establezca conexiones entre ellos.
En ocasiones, la organización de los contenidos obedece a una estructura en la que se integran aprendizajes procedentes de las diferentes áreas para favorecer aprendizajes significativos y globalizadores. Se puede optar por una organización más vinculada a las áreas, de modo que se establezcan unidades didácticas referidas a cada una de ellas; planificar formas de organización mixtas, en las que se combina el trabajo en torno a unidades globales, con un tratamiento específico de determinados contenidos propios de cada una de las áreas. Dicha organización puede establecerse en torno a centros de interés, proyectos de trabajo, talleres, etc.
Resulta necesario que, en la Programación de cada ciclo, se adopte una forma de organización de los contenidos que se ajuste al modo en que van a ser presentados y trabajados con la clase. Esta tarea suele requerir reordenarlos a partir de la secuencia de contenidos interciclos de la concreción del currículo.
Por su parte, cuando se utiliza la expresión secuencia de contenidos dentro del ciclo (a veces se habla de "secuencia intraciclo"), se hace referencia a la ordenación temporal de los contenidos a lo largo del ciclo, esto es, a su sucesión de forma que se garantice la continuidad y se eviten lagunas, solapamientos, repeticiones o saltos que dificulten el proceso de aprendizaje. (M.E.C., Programación.Infantil y Primaria, 1996)
Aunque en principio se ha aludido a los dos términos de manera independiente, en la práctica las decisiones sobre organización y secuencia de contenidos en el ciclo suelen estar íntimamente relacionadas, por lo que no es fácil establecer una frontera entre unas y otras.
En relación con la secuencia de contenidos de la concreción del currículo establecido, en gran parte de los centros, los debates se han centrado prioritariamente en dejar claros los límites entre los ciclos, de modo que se eviten solapamientos innecesarios o lagunas importantes entre ellos. En el ámbito de la Programación, sin embargo, las decisiones sobre organización y secuencia de los contenidos deberían estar centradas en asegurar una forma de presentación de los contenidos significativa para el alumnado, así como garantizar una secuencia de aprendizaje a lo largo del ciclo coherente, de tal forma que no se den procesos inacabados.
No es difícil encontrar concreciones de currículos en las que se ha establecido una secuencia clara de los objetivos y los contenidos entre los ciclos respetando la estructura del currículo oficial (áreas, bloques y tipos de contenidos).Así formulado, este componente de la concreción curricular cumple una función muy importante para los centros, en el sentido de que permite garantizar una secuencia coherente a lo largo de toda la etapa. Sin embargo, para proceder a la planificación de las unidades didácticas será necesario, además, reordenar los contenidos, establecer relaciones entre ellos, organizarlos desde la perspectiva de la intervención en el aula. Por tanto, en la Programación de Aula deberá decidirse el modo concreto en que se van a presentar los contenidos en el aula.
Desde esta perspectiva conviene destacar que las decisiones sobre secuencia y organización de contenidos son indisociables de las opciones metodológicas que el centro adopte en su concreción curricular y tienen en Educación Infantil una importancia capital porque van a condicionar muchas otras: horarios, espacios, elección de materiales, distribución del aula, etc. Como se ha comentado anteriormente, habrá equipos que decidan, en la concreción de su currículo, trabajar integrando los contenidos de las diferentes áreas; otros, quizá opten por organizar los aprendizajes en torno a las áreas definiendo para cada una de ellas unidades didácticas o proyectos de trabajo más o menos independientes; otros muchos adoptarán enfoques mixtos en los que se proponen unidades globales, junto al tratamiento específico de ciertos contenidos de las áreas (M.E.C., Programación.Infantil y Primaria, 1996), sin embargo todos los equipos han de tener en cuenta una serie de criterios para establecer la secuencia y la organización de los contenidos, estos aspectos son:
1. Las características psicoevolutivas de los niños y niñas, y los aprendizajes que hayan adquirido a lo largo de su historia educativa.
2. La elección de un tipo de contenido como eje vertebrador de la secuencia, es decir, organizar los contenidos entorno a algunos ejes con objeto de asegurar continuidad y progresión entre los distintos tipos de contenidos, ordenar y relacionar unos contenidos con otros. Estos ejes pueden ser de distinta naturaleza, cabe destacar las rutinas: se trata de seleccionar aquellos contenidos que estén presentes en las situaciones cotidianas del centro y organizar en torno a ellas el resto de los contenidos. Otro tipo son los procedimientos: se pueden seleccionar varios procedimientos básicos y generales que requieran un tratamiento continuado a lo largo de toda la etapa, y organizar en torno a ellos los contenidos adecuados para cada momento, por ejemplo, podrían tomarse como ejes organizadores la “observación” o “la regulación y el control”. Y un último tipo, integrado por otros contenidos especialmente relevantes, como pueden ser los correspondientes a un determinado contenido transversal, una actitud muy básica, por ejemplo, la situación de un centro en una zona donde las familias desconozcan unas mínimas condiciones de salud e higiene puede hacerse especialmente oportuna la presencia de la Educación para la Salud, como eje organizador de los contenidos.
3. Las particulares características del entorno social y cultural donde se desenvuelve la vida del niño y/o niña.
4. Continuidad y progresión: los contenidos deben organizarse de tal manera que exista una continuidad a lo largo de la etapa y/o del ciclo, para que el alumnado pueda relacionarlo y progresar adecuadamente retomando cada aprendizaje nuevo allí donde lo dejaron anteriormente. El conocimiento nunca está completamente construido, sino que supone aproximaciones sucesivas a los contenidos que van reelaborando lo que ya sabe, permitiendo con ello construir conocimientos progresivamente más complejos y ajustados a la realidad.
5. La propia práctica educativa del profesorado: los recursos didácticos con los que cuenta el centro, el tiempo y el espacio disponible, la formación y experiencia de un equipo docente, pueden ser, por ejemplo, los factores decisivos para elegir unos ejes organizadores de contenidos u otros en la planificación de la práctica.
6. Equilibrio, en la elaboración de la secuencia hay que prestar atención a que los distintos contenidos y capacidades reciban un peso ponderado. Para ello, se debe revisar la secuencia para asegurarse de que todas las capacidades de los objetivos están recogidas de forma equilibrada.
7. Interrelación, de los diferentes tipos de contenidos.
8. Presencia de los contenidos transversales o comunes del currículo, estas enseñanzas se identifican como de enorme relevancia para la Educación Infantil. Por ello hay que prestar especial atención a que queden recogidos adecuadamente en la secuencia que se establezca. (M.E.C., Proyecto Curricular. Materiales para la Reforma, 1992)